jueves, 14 de octubre de 2010

Caramba.

Que vida la que tuve ayer en el día, no sé como poder explicar lo que sentí y lo que hizo que mis sentimientos y deseos cambiaran tan repentinamente. Tuve un sueño que fue prácticamente realidad, raro no? Y lo tomo como raro porque no soy una chica que esta acostumbrada a dormir, y mientras mantengo mis ojos cerrados por la noche me pongo a jugar con los sueños, pero en cambio, este sueño esta vez jugó conmigo y se adueñó de mi completamente. Soñé que me encontraba en una casa deshabitada, de color azulino, un poco grande y con muchas habitaciones. Tenía ventanas grandes, pasadizos que te descifraban acertijos, paredes desnudas y mas ventanas. No sé porque me encontraba ahí, no sé que hizo que esta vez estuviera tranquila y despistada, no sé porque me dormí. Estaba caminando, mirando a todos lados como tratando de buscar algo que me explique de quien era ese lugar, no me interesaba tanto tampoco, pero por lo menos me entretenía en esa búsqueda. El aire no soplaba, pero el cielo estaba tapado de nubes negras que anunciaban que se acercaba un día de lluvia muy fuerte. Me paré mirando al patio trasero a través de una ventana. Caminé hacia la puerta, la abrí y me dirigí al medio del patio esperando a que algo asombroso me sorprendiera. Una señora pasó por ahí y detrás de ella le seguí un chico muy atractivo y serio. No me dijeron nada y tampoco me asusté de su aparición. Se fueron y él no me dejó de mirar mientras yo no lo dejaba de ignorar. Se desparecieron, lo pude sentir al ya no escuchar esos pasos. Me quedé ahí parada, mirando el cielo gris, esperando a que una gota de esperanza me de el permiso de salir de ahí. No sé cuanto tiempo paso, pero creo que fue algo suficientemente largo por el cambio de ambiente y por la manera en que mi piel me comenzó a reclamar un poco de calor. Creo que de tanto mirar el cielo gris, mi mente también se quedó de ese color, por eso todo lo que quería hacer mi cerebro no lo recibía por alguna razón, no me quería irme de ese lugar, pero porque? De tanto insistir, por fin se rindió y cuando me dirigía a la puerta de salida apareció un perro muy salvaje y sin ninguna compasión se disponía a morderme. Abrí la boca y no salió nada de ella, no pedí auxilio, no pedí nada y sin hacer algún pedido el chico ese entro, me jaló de un forma muy varonil y cerró la puerta justo antes de que el perro me atacara de la manera mas salvaje que pudieran imaginar. Respiramos de una forma muy agitada, nos quedamos parados mirando hacia la puerta que no dejaba de transmitir los ladridos de hambre que hacia el perro, el chico me tocó del hombro y nos abrazamos fuertemente. Yo no lo conocía pero parece que él si a mi. Lo abracé con una fuerza que no me pude explicar de donde la saqué, su piel me comenzó a dar el calor que yo necesitaba, sus brazos se volvieron cinturones de seguridad y su pecho me brindaba tanta confianza que en ese sueño quise volver a soñar. Vi que mi lenguaje quedó marcada en su piel, sentí que su corazón marchaba con el mio. El ladrido del perro ya no se escuchaba tan solo nuestras respiraciones agitadas y esas ganas de querer decir algo. Él hablo primero: Porque cuando llegué me ignoraste de esa manera? - Porque yo no quiero jugar - Yo tampoco. Después de esas cortas palabras nos miramos, vi en sus ojos toda una historia de la que creía que solo yo conocía, fue en ese momento en que toda la realidad se mezcló con lo fantasioso, se acercó para darme un beso y yo le correspondí. Nos besamos de una manera tierna y salvaje, nos besamos sin dejarnos de abrazar, y puedo decir que es el mejor beso que pude tener en sueños. Claramente pude sentir mis sentimientos y esas ganas de no querer despertar. No hubieron mas palabras, no hubieron mas abrazos, tan solo miradas que con una elegancia me decían que esto no era el final. Como cree que quiero despertar? Con que seguridad me pueden decir de que esto va a volver a pasar? No tenía ninguna respuesta, pero el sol ya estaba saliendo y por ende tenía que volver a la realidad. Hoy volví a descansar pero no soñar, y ahora me siento como esas personas que dejan cosas por todos lados y al final no las vuelven a encontrar, siento que en ese sueño dejé algo de mi y del cual no sé si vuelva a encontrar.

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