jueves, 27 de febrero de 2014

Relaciones

Ayer Camila me decía: "Mi mejor amiga y yo nos vamos de viaje" y yo me preguntaba hasta qué edad seguiremos dividiendo a los amigos en "los mejores amigos" y "los normales". Resulta que el mejor amigo es el "más más" amigo de todos: por las cosas que vivimos con ellos y por la afinidad que tenemos. El mejor amigo con sexo- es novio. Sin sexo- es amigo. Podemos tener varios mejores amigos, podemos vernos con todos: en un día con uno, otro día con otro, pero dejando bien claro que solo y siempre será amistad. A todo esto no podemos llamarle "infidelidad". La infidelidad tan sólo puede existir en pareja. La explicación es sencilla: la pareja es el mejor amigo de todos con derecho (y obligación) a sexo y quiero llegar a que aveces es el sexo el que lo mueve todo. [...]


He aquí un asunto que me gustaría comentar. En realidad dos. El primero va a la famosa frase "hasta que la muerte nos separe", que siempre me a parecido un poco utópica. Nos auto engaños porque la verdad es demasiado violenta y no nos habían educado para saber afrontarla. Todas las cosas tienen su principio y su fin. Si ni siquiera los humanos somos inmortales, ¿cómo lo van a ser nuestros sentimientos?. Con lo cual, una vez que lo asumimos, quizás las cosas serían mucho más fáciles. También, probablemente, habría más divorcios y separaciones y los amores se convertirían en algo más frenético pero, a su vez, en un poco más sinceros.

Por otro lado, me hace mucha gracia el lavado de cerebro con el que crecemos. Se supone que es necesario: tenemos que saber diferenciar lo "bueno" de lo "malo". Pero el principal problema está en que nos enseñan a ver el mundo en color rosa. Luego maduramos y nos quejamos de las generalizaciones. ¿Dónde está la lógica?.

Según lo aprendido, sabemos que casarse está bien, ser fiel está bien. Yo, como ustedes, también estoy educada de la misma manera y ojalá supiese dominar al 100% este tipo de situaciones, y es que llevo 20 años viviendo en un mundo en el que poner los cuernos es completamente negativo y lleva un nombre muy feo y unas consecuencias difíciles de superar para un simple humano.

Por cierto, ahora mismo estoy recostada en el sofá con la vista hacia la terraza delante de la tele. Dan una de esas pelis tontas, con actores desconocidos, de las que ponen un sábado por la tarde en todas las cadenas posibles. La historia es la de 90% de las películas de este tipo: una pareja supuestamente feliz con un chalet precioso y un perro todavía mas perfecto. Ella- una ama de casa rubia y fabulosa, él- el mejor marido del mundo. Pero una noche sale con sus amigos, se emborracha como un desgraciado y se lía con una compañera de trabajo. Al día siguiente se levanta muy arrepentido. Desde el minuto catorce de la película está sumergido en el mar de remordimientos de consciencia, no puede dormir y, si por casualidad lo consigue, ve pesadillas. Hasta el día en el que su mujer se entera de su infidelidad. Todo muy "cotidiano": ella lleva a la tintorería la chaqueta de él y encuentra unas bragas en uno de los bolsillos. Lo típico, vamos.

Bien. Me estoy muriendo de la risa. No falla nunca: casi en todas las películas el mentiroso es un hombre. Todo gracias al viejo dicho de que los hombres piensan con la polla, mientras que las mujeres somos los únicos humanos que razonan con el órgano correspondiente. Así que un hombre, según nos enseñan, es infiel por naturaleza y si un día tiene un desliz, no significa que no quiere a su pareja. Es un simple calentón. Un calentón que, según la sociedad, no es muy propio de una mujer: nosotras somos listas, y ellos unos tontos y huevones. Así que, partiendo de esa base, si una mujer engaña, algo falla. Es una relación, por supuesto. Hay que joderse.

Si es que seguimos igual que hace 50 años: se supone que las mujeres no sabemos separar el sexo del amor. Y he por ello que en las pocas películas donde una mujer es infiel, siempre hay algo que la justifica: un marido maltratador, un novio loco y posesivo. Ella tiene un amigo que la salva del maltratador. Al final se enamoran y se lían. Pero jamás antes. Jamás.

En fin. Tras acabar de ver la película y reírme hasta no poder más de su predecible final, me puse a pensar en ¿quien tiene la culpa de una infidelidad?. Creo tener una respuesta y me explico: cuando alguien decidió que acostarse con otra persona era amoral, la esperanza de vida (a nivel mundial) era de 30 a 40 años. Hoy en día es de 70 (o incluso de 80, si no contamos con África por razones obvias). Si antes se casaban a los 15 y se morían a los 30, la idea de ser fiel no era tan descabellada. Pero hoy en día, cuando vivimos más que el doble, nos comunicamos el triple, viajamos el cuádruple, conocemos miles de personas a lo largo de nuestras vidas, ¿no es más comprensible que tengamos más de una pareja (también sexual) a lo largo de nuestras vidas? Es pura estadística.

Pero, por desgracias, a mí me educaron igual que a ustedes y me cuesta imaginar que si tuviera un novio se de un revolcón con otra. Me cuesta hasta el momento en el que lo pienso fríamente: ¿cuál es el problema? La inseguridad.

Dirán: si quiero follar con otro, dejo a mi pareja y hago lo que quiero. O, como toda la gente normal, me aguanto. No les quito la razón, pero todo es relativo y no absolutamente todo es controlable. Un desliz lo puede tener cualquiera pero no es la forma correcta en la que deberíamos de llevar nuestra vida. Así que creo que deberías de clasificas las cosas malas, como las infidelidades en tres grupos: un desliz tonto, un desliz más profundo y una relación paralela.

Un desliz tonto es aquel del que prácticamente no te acuerdas. Es un simple calentón sin ningún sentimiento de por medio. Es una infidelidad puntual que no se repite con frecuencia. Quizás sucede una o dos veces cada mil años. Ésta es la menos peligrosa y creo que incluso ayuda a unirte con tu pareja, aveces. Suena un poco a excusa pero ¿no conocen a nadie que tras haber cometido a lo que solemos llamar "un pequeño error" se ha dado cuenta de lo mucho que quería a su pareja?.

Un desliz más profundo es un engaño que invita a reflexionar. Se comete con una persona que te gusta, que te atrae, que te apasiona con lo que dice, con cómo mira, con cómo razona. Te fascina su forma de ser y te preguntas: "¿por qué no nos conocimos en otras circunstancias?". En algunos de los casos lleva a la separación y no necesariamente para estar con la amante puntual (por el famoso dicho de que saltar de una relación a la otra no trae nada bueno), sino por darte cuenta que las cosas con tu pareja no funcionaban.

Pero cuando de trata de una relación paralela, o sea, cuando tu amante resulta ser LA persona, jamás lograré entender la razón por la que uno desea ahogarse en un mar de mentiras. Bueno, sí. La cobardía, el miedo de quedarse solo cubierto de excusas. Este es el caso mas evidente en el que la persona si tiene una verdadera culpa. No por follar con los demás, sino por ser un mentiroso, haciendo daño a las demás personas. Por mentir, por llevar la doble vida, por alargar algo que tiene su fin, pudiéndolo hacer menos dolorosa, aunque igual de desagradable. En tal caso la amante es tonta, por supuesto, y no suele abandonarlo, a pesar de que también la engaña a ella. Sí, sabe que tiene pocas posibilidades. Sí, sabe que no debería ser "la otra" y que se merece a un hombre sólo para ella. Pero... el maldito "pero" de siempre: nos enseñan a sufrir por el amor. Luchar por él. Hacer lo posible.

Y no. El amor de verdad no sabe de calentones y maltratos psicológicos. Sabe de errores, sabe de baches, hasta sabe de desamor. Pero jamás de daño.

Si vivimos hasta los 80, pasaremos por todo tipo de situaciones. Lo importante, en todos los casos, es no autoengañarte: razonar sin temor y tomar las decisiones correctas. Las dudas nunca llevan a nada lógico, te llenan el cerebro con polvo sucio y cuerpos con polvos inútiles. Te machacarán, te harán débil y te frustrarán, obligándote a distraerte de lo importante: solucionar el problema.

Pero sea como sea la situación, nadie es absolutamente culpable, ni nadie es completamente inocente. Los motivos jamás son absolutos, y mientras que el triángulo tenga los tres ángulos, tú tienes una sola salida: solucionar el marrón y preocuparte por ser lo más honesto posible, independientemente del daño que llegases a hacer a los que te rodean. Porque la verdad duele. Pero con el paso del tiempo, se agradece. A pesar de que jamás deberíamos orientarnos a la opinión de los demás (y que los demás somos muy cueles y nos metemos en absolutamente todo, como si nuestra opinión, basada en aburrimiento, tuviese algo que ver con las vidas ajenas), la única manera para salir poco herido de esta situación es ser sincero y hacer las cosas por su orden. O sea, no liarla demasiado.

Creo que deberíamos aprender que nadie es de nadie, que una cosa es el amor y absolutamente otra es el sexo. Pero también ser conscientes que nos educaron de la manera que nos educaron, y que para sobrevivir a la sociedad con su moralidad impuesta, hay que tener mucha voluntad y ser lo suficientemente frío e independiente, tenernos respeto, empezando por ver las cosas como son. Con sus defectos y sus desgracias.

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