sábado, 9 de mayo de 2015

Despacio

Empieza
despacio.
Despiértate con mi nombre tocándote la puerta entre sueños.
Despiértate. Acaricia mis dedos, mira la vestimenta de mis ojos y quédate reposando en ellos. Es temprano aún, así que tienes tiempo. Respira conmigo pero lléname de ti. Sintoniza tu aroma en mis pezones, hazme temblar por dentro. Abrázame y no dejes que me marche; en el fondo, sabes que no me iría de aquí. 

Acércate
despacio.
Peina mis alas y encadéname al aire. Quiero sentirme libre aún estando contigo, porque después de todo este paraíso lleno de colores mis ojos siguen prefiriéndote a ti. Hay motivos para esta fiesta de dulce sonrisa que se pronuncia con tu caricia en esta larga utopía. Así que muérdeme. Muérdeme la lengua. Cómete mis palabras. 

Susúrrame al oído el pecado del silencio, enséñame el vocabulario de tu libro, siéntate y amenaza de muerte a mis miedos. Firmarme con un beso en el pecho, ahí donde sueles reposarte para dormir, donde todo se siente mas sensible si es que comienzo a hablar de ti.

Despacio.
No te comas las horas que tan en coma se encuentran. Te invito a que en la espero de esta melodía sitúes tu nariz en mi cuello y juegue tu respiración con mi piel. Ponme los pelos de punta, hazme cerrar los ojos lentamente sin tocarme, tan solo respira y baila con mi silueta que tan perfecta combina con tu sombra techada.

Sigamos así. No despiertes al silencio que está dormido y enséñame el mundo que llevas en las manos. Átame a tus dedos, caminemos por el borde del río que terminar en tus sábanas y en el volcán de tu cama. No me quites mi sitio y respeta las reglas de este juego de dos, que solo lo diseñé para vos.

Desátame 
despacio.
Juega con los pétalos de mis labios y con el aroma que desprendo cuando sonrío. Ella es la que leva la suerte de que hoy estemos frente a frente, con la ropa arrancada de los ojos y con el espacio dormido que hace detener este tiempo de gloria. Te confieso un secreto: en este mar de desconocidos no me siento extranjera contigo.

Por eso, brindemos fumándonos un porro de primavera y cultivemos más de ella. No hay prisa, el tiempo se ha puesto de acuerdo conmigo después de tanto reclamo. Si algo existe es la fe que uno pueda tener por los deseos, por las cosas que te quitan la respiración aún cuando las veas de lejos, por ese palpitar que no llega a tener ritmo pero si mucho sentido. Así que házmelo. Házmelo pero sigamos manteniendo al tiempo dormido, porque seguramente está soñando con nosotros, de una forma perfecta, despacio. 

1 comentario:

  1. Me alegra encontrar otra escritora por estas vías. Un saludo y me gusta mucho como escribes! ♥

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